En rama

Todos los caminos conducen a Roma

y todos los imperios se desmoronan

cae el dólar y la supremacía defienden

armados hasta los dientes

…los combatientes no tienen teniente,

velos velan la paz que occidente

siembra de guerra en otros continentes.

En rama… no es broma

que el petróleo ya no asoma

y si con canela fina o con aceite volaran

los coches como Aladino

seguiríamos asombrándonos de las

estelas del cielo mientras huelen

a churrería las emisiones del barrio.

En rama o en coma, los pantanos

se llenaron un invierno, asombroso

comprobar que casi llegan al 50% de su capacidad

pues nosotros no llegamos, creo yo,

a desarrollar la mínima como humanidad.

Asun Ferri

Transbordo

Ayer sentí los efectos de la teletransportación, la meditación, la desconexión, la levitación… o mejor aún, la bilocación. Me fuí y volví en mí: sin anestesia, sin hipnotizador, sin catalepsia.

Me hubiera hecho falta un trapecio, una escalera, un asidero, un buen cinturón, un pescozón, un chapuzón… o el extremo de una cuerda entre los portales de Carol Anne…

Primero andé rápido, más rápido, avancé, zigzageé, esquivé, crucé…, me detuve, seguí, miré…, juré y perjuré, volví a mirar… al conductor del convoy, me miró, se apiadó, se esperó, busqué, validé, ¡chas!, abrí la puerta y me senté…

Después me sosegué, me calmé, tranquilicé, me alegré… de la posibilidad de llegar a tiempo al siguiente tren…

Y entonces divagué, observé, atisbé y escuché: “Próxima parada: una antes de la suya…”, y una milésima de segundo después… miré las puertas que se abrían, miré los adoquines, el extraño muro, las expendedoras, ¡los carteles! y pensé “horror, ésta es la mía…”, salí disparada, como posesa, recién nacida, expulsada, requerida de nuevo en éste mundo, volviendo de no sé dónde, sin saber cuánto tiempo había estado en ningún sitio… horas, minutos, ¡segundos!¡Uf, qué viaje!¡Vaya ajetreo!

Asun Ferri

* Imagen: Bilocación, vista en la red.

Fierabrás

El soniquete suena, melodía que traspasa la barrera de tu piel

y es alivio, torniquete, de las fracturas que guardas

en archivador de cartón.

En radiografías varias se fotografían hernias, protuberancias y perlas

engarzadas en melenas, morenas, rubias, doradas

que corean al unísono estribillos de canción.

Si tan transparente fueras, casi casi como un fantasma,

¿qué harías en éste mundo? El sino es contradicción y repetir los errores

que se atribuyen a equinos, pobres seres, vilipendio de Fierabrás.

Platero, anhelo de paz, igual forjas una espada

que bruñes bellos colgantes con cuchara y tenedor.

Entre sístole y diástole vas componiendo canción

y rellenas los vacíos como ahuecas un jergón.

Agua y miel, como estribillo, agua y miel bálsamo férreo de tu voz melocotón.

Asun Ferri


Guillermo Pérez Villalta. Personajes a la salida de un concierto de rock, 1979.

Mi debut

Boom, ZZ Top y John Lee Hooker – Blues

Boom, boom, boom, boom…

La música resonaba en la sala y mi padre, con las manos pegadas a la tela del altavoz, sonreía y lloraba al tiempo. Resbalaban las lágrimas por los surcos de su rostro curtido, formando lunares translúcidos al compás de la melodía, en la superficie ocre de la camisa de seda que vestía en los acontecimientos memorables.

Boom, boom, boom, boom…

“Cuando tu me hablas,
Este bebé habla
Me gusta el estilo
Whoa, yeah!
Hablar por hablar, caminar por caminar”

El aire insuflado en la caja restallaba en su cuerpo y sus pies acompasaban el ritmo del blues que le dedicaba en mi debut como vocalista. Se enjugaba los ojos, negando al tiempo con la cabeza. No podía permitirse la vista nublada en aquel momento. Su mirada al escenario encontraba la mía, mientras seguía cantando con un nudo atenazando mi pecho, intentando que la emoción desbocada no ahogara mi voz.

Boom, boom, boom, boom…

“Y si hablamos por hablar,
Y susurra en mi oído,
Dime que me quieres
Me encanta que hables
Al hablar así,
Me dejas noqueado,
Justo al lado de mis pies”

El llanto lo desbordó al cesar la vibración, cuando volvió el silencio, gesticuló un “te quiero, hijo” y se dobló en sí mismo cubriendo su rostro con el brazo. Bajé raudo del escenario para abrazarlo. Fundidos los dos, lo besé en la mejilla aspirando el peculiar aroma de su piel impregnada por la loción de afeitado y la nicotina del ambiente. El sabor salado de sus lágrimas completó los cinco sentidos: la vista, el tacto, el olfato, el gusto y el oído, del que mi padre carecía, sordomudo de nacimiento.

Asun Ferri

 

* Dejo una lista de las páginas en las que busqué inspiración, con más o menos tino, para escribir éste micro que surgió por la conversación con un trabajador de la once, gran aficionado al rock, cuyo hijo es cantante profesional.

http://lossordospuedenescucharmusica.blogspot.com.es/

http://medicinaycine.blogspot.com.es/2010/09/belinda.html

https://callerealfm.wordpress.com/2009/10/21/boing-wham-bam-las-onomatopeyas-musicales-de-mike-stanley/