pelikan

Ya no hay papeles secantes
con reversos del test de Rorschach,
hongos con techos a topos
y enanos con hebillas gigantes.
Ya no hay lápices de colores
con olor a bosque y pino.
Ya no hay pegamento entero
ni medio de conseguirlo.
Ya no hay acero en la punta
de la lengua,
ni muñecas recortables
ni sofás de poliespán
ni fragatas indomables
ni margaritas de acuarela
ni tulipanes de cartón piedra.

Ahora hay escafandras
repletas de problemas,
botas con suela de plomo,
bufandas de nudos de corbata,
broches que pellizcan las arterias,
cremas que simulan las sonrisas
y otras de colágeno que rellenan.

Y entre un tiempo y otro hubo
sueños muchos sueños,
esperanzas y anhelos,
pero que traicionera es la memoria,
de tantos buenos momentos de ahí en medio
no me acuerdo.

A. Ferri

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2 comentarios en “Test de Rorschach

  1. Por algo, la tuya, es la única poesía que leo. Leo tu poema y en seguida me llega tu mensaje, sus metáforas con sentido, entiendo lo que estoy leyendo, y lo disfruto.
    Tengo una idea, en realidad una locura, a la que trato de darle forma en un relato aunque todavía no ha llegado su momento.¿Cuántas veces morimos? Tenemos la más evidente, pero ¿no murió el niño que fuimos, el adolescente, el joven díscolo? Recordamos a nuestro abuelo leyéndonos un cuento cada noche, a nuestros padres, pero ¿recordamos la última noche que nos contó el último cuento? Tuvo que haber una última vez que estábamos acostados y nos leían ese cuento, y no lo sabíamos y lo, que es peor, no nos acordamos de ese instante. Todas nuestras antiguas rutinas desaparecieron pero nunca recordamos cuando las hicimos por última vez, simplemente se fueron, como las personas que eramos en ese instante.
    Un abrazo

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    1. Gracias David. Ese relato no me lo pierdo (ni ninguno de los otros), es uno de mis temas preferidos, y seguro que lo narras captando toda su magia. Es increíble el paso de la niñez a la adolescencia, un visto y no visto, de unas semanas para otras… se esfumó el niño, y más si es varón… irreconocibles cuando no son tus hijos. En mi relato “El intercambio” intenté reflejar ese paso desde el punto de vista de los padres, creo que lo leíste en Falsaria. Un abrazo.

      Me gusta

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