clarice

También aúllan corderos en mi lecho,
y despierto con la lana entre mis dientes
empapado en el sudor frío de pesadillas permanentes.
La estulticia disecciono con pericia
chasqueando el paladar sutilmente.
Domado he a mi subconsciente,
me prodigo dando suelta a mis instintos,
elevándolos a supinos retos de inteligencia.
Eres valiente, persiguiendo al más cruel de los entes,
eres bella y clara, arriesgada, devoraría mi mano
antes que hacerte algún daño.
Acuérdate, el bolso de mano ha de hacer juego con
el calzado, ha ser posible de piel, mi Penélope de papel.

A. Ferri

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2 comentarios en “Hannibal

  1. ¡Genial, Asun! Empezaba a preocuparme la ausencia de publicaciones de tu blog. Me ha encantado este poema del buen doctor Hannibal para su adorada Clarice, hasta el lobo sufre pesadillas. Un poema que muestra los profundos recovecos morales de ese gran personaje. ¡Un abrazo!

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