La juventud

Atrapasueños, Michael Chevall

 

En tus ojos llameaba el esplendor de la hierba recién cortada

y tus labios formaron el óvalo de un grano de café

lanzando al viento un corazón de humo aventado por la palma de tu mano;

el amor está en el aire, musitabas, siguiendo el rastro

del  aroma colombiano de una muchacha de veintipocos años

-tal belleza que exorciza materia y mente desincronizados-.

Y, sí, mirar está al alcance de la mano, cuando voltea imprevisible el pasado

fulgurando el tiempo que se esconde entre los huesos cansados.

Tu corazón luego llora en un regazo de cebolla y brota poesía

de la comisura de tu boca, efímera, inaprensible, como el paso de los días.

 

Asun Ferri

 

“La edad no protege del amor, pero el amor protege de la edad.”.
Jeanne Moreau

 

*Pintura “Atrapasueños” de Michael Chevall

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Querer… amar

 

El me amaba desde sus cuencas vacías

el me amaba desde los pretiles del puente

me amaba desde el fango de los lagos

desde las islas volcánicas

desde barcos naufragados.

 

El me amaba con el filo de sus venas

el me amaba ahogado por su saliva

me amaba ebrio de éter

arrastrado en las esquinas

de puntillas en colinas.

 

El me amaba como el imán al acero

como un pirómano al queroseno

me amaba como un chiquillo

y lloraba cuando me decía

que yo, sólo lo quería.

 

A. Ferri

 

—-

En Puentes como liebres de Benedetti …

iremos, yo, tus ojos y yo, mientras descansas, bajo los tersos párpados vacíos, a cazar puentes, puentes como liebres, por los campos del tiempo que vivimos.

Pedro Salinas

Contorno

Ronen Goldman Almohada surrealista

 

Quiero creer que tu familiar silueta
está rellena de espirales de colores
como piruletas de ácidos sabores
que ruedan hacia un universo cósmico
de mágicas posibilidades.
De entre todas, un día elegimos
las que nos mantienen unidos
antes de haber nacido…
después de extinguirnos.
Entre todas las señales,
en los guiños del destino
cosimos tu cuerpo al mío
en el tapiz que tejíamos
aprendiendo a conjugar sueños.
Y cuando el espejo de mis ojos
refleja en tu corazón herido
cicatrices como antojos,
las caídas del niño que volaba
como pájaros franceses,
no basta con los zurcidos,
bordamos con letras livianas
palabras encadenadas para
resellar los pactos que firmamos,
indelebles, inaudibles…

A. Ferri

 

* Fotografía surrealista de Ronen Goldman.