Fargo

fargo

En ese sitio imaginario

donde confluyen los mapas

en la profunda Dakota,

cuna de la placidez pasmada…

se persigue la vileza

por una agente preñada,

donde la codicia se paga

con un tiro por la espalda,

donde el yerno sin escrúpulos

sacrifica a su princesa

por un saco de billetes

que recompongan promesas.

.

El eterno femenino circula

por la carretera helada,

busca pistas desalmadas

que la lleven al arresto

de los déspotas asesinos.

Enfrentada al puro horror,

irradia su corazón

el amor por su marido

dedicado a pintar sellos,

y a preservar el hogar

de la azarosa fatalidad.

.

Como en un cuento de hadas

nos emboba su mirada,

es la princesa tranquila…

¡tan bien acompañada!

¿quien no quiere un rey en casa

que al terminar la jornada

te traiga las zapatillas…?

¡Psicópatas, asesinos,

estafadores, ladrones…!

¿no sabéis que con inteligencia,

y tranquila perseverancia

os persigue la teniente?

Sentid ya su perfumado aliento

en vuestro cogote grasiento.

.

Esconderos en un hoyo o

en lo profundo del bosque,

desistid de destruir pruebas,

la templada policía dará

con un trozo de ellas

a punto de ser trituradas.

Con coraje suficiente

se llevará por delante

hasta al mismísimo Lecter,

armada de valentía

para restaurar el orden:

¡los patéticos a la cárcel!

… Y en el asiento trasero

del vehículo policial

terminará la película

con un sermón maternal.

.

A. Ferri

* Fotograma de la película Fargo, dirigida por los hermanos Coen.

Anuncios

Pruebas irrefutables

libros volando

Cruzar océanos de tiempo…, cazar puentes como liebres…, frases inolvidables, poemas que se alojan dentro nuestro para siempre, como una imagen propia, luminosa, vívida, imborrable, los únicos momentos que no se perderán como lágrimas en la lluvia, pruebas irrefutables de que dos más dos no son cuatro, de que sustantivos, adjetivos y adverbios poseen infinitos significados, combinables e intercambiables, de que existe la magia en las palabras y obstinados hechiceros dispuestos a embelesarnos… novelistas, cineastas, guionistas y poetas, armados con ungüentos pegajosos que nos atrapan desde la primera frase o la primera escena, siendo imposible zafarse de los pequeños papelitos que van recubriendo, poco a poco, ese algo invisible que contenemos o nos sostiene, o el cerebro, el corazón, o aquella parte que prefiramos designar para alojar nuestra esencia, como un globo desnudo al que, leyendo, aplicamos engrudo y finalmente obtenemos una capa voladora de papel maché con la que protegernos del mundo.

A. Ferri

* Mural y libros volando en San Francisco. http://anazanza.blogspot.com.es/2013/02/me-paso-el-dia-andando.html

Poema couché

bonham carter

Siempre fuiste mi heroína,

cuando joven debutaste

siendo casi adolescente

en la mítica película

Una habitación con vistas.

Como la protagonista,

de pasado aristocrático,

atrapaste el aire fresco

con dosis de rebeldía.

.

Casi hermana y amada

con el Branagh te esposaste,

y en la ficción de la Shelley

vuestro amor no consumásteis,

pues el insidioso Frankenstein

el bodorrio os arruinó

desgajándote el corazón.

.

Del filosófico actor

al final te divorciaste

convirtiéndote en la musa

del estrambótico Burton,

aunque con él no compartes

los gustos decorativos

y para evitar los ronquidos

con millones os comprasteis

dos casitas separadas,

es lo bueno  del dinero

que cuando vienen mal dadas

no hay que andar apretujados

si pagas la calefacción.

.

Encabezas todos los rankings

contrarios a la elegancia,

para ti la alfombra no luce,

desmereces las portadas.

Aunque eso a ti te resbala

y te mantienes coherente

sin subírsete a la cabeza

éxitos, aplausos y brillos

inherentes al protagonismo.

A. Ferri

Las hermanas periquito

chaleco crochet

Déjate acurrucar
por una de las hermanas,
puedes elegir
a la viuda o a la divorciada.

En amigable charla con ellas,
aunque las hagas llorar,
invariablemente,
su ternura despertarás.

Son ingeniosas, picaronas,
alegres y extrovertidas,
inteligentes y severas,
coherentes y decididas,
son la doble tentación
que vive arriba.

Tus manías curarán.
Al suicida insuflarán
alegría por la vida,
al crápula convertirán
en amante del hogar.

Son como la madre Teresa,
como un helado de fresa,
forman el cuarteto perfecto
junto con la extraña pareja.

Son como el chaleco crochet
que conservas de la infancia,
aquel del que abominabas,
y gustoso lucirías,
ahora, pasados los años,
sólo por sentir de nuevo
el cariño verdadero.

A. Ferri