Revista digital Valencia Escribe, mes de marzo

La revista digital Valencia Escribe, donde colaboro, ya va por el número 11. Cuentos, poemas, relatos, fotografías y dibujos excelentes.

Se puede leer en la plataforma yumpu pulsando en la fotografía.

Para leer:
https://www.yumpu.com/es/document/view/37267896/numero-11-marzo-2015

Para descargar (en formato PDF, 6.66 Mb):
http://www.mediafire.com/view/0lcj22c4c8tgz2n/VE-11_MARZO.pdf

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Pi y el divino Fi

“THE VAR DEPARTMENT”. CARTIER-BRESSON
Me encontraba encandilada por el pueril número Pi, por su obstinada tendencia al infinito discurrir, su rítmica sonoridad, no existe folio lo bastante ancho para escribir su secuencia, 3,141592… que acaba siendo acotada por el cómodo dieciséis. ¡Ah! pero reconozco mis pobres conocimientos, y ahora que he descubierto a su hermano el número Fi, me declaro apasionada de la estimada proporción áurea.

Empleada por Dalí, por fin comprendo la misteriosa razón por la que sin ser fiel admiradora de su delirante obra, siempre me veo atrapada al contemplar sus pinturas, donde paso de espectadora a sentirme protagonista, atraída por la disposición de los puntos de fuga, poderoso imán que irradia invisibles promesas de lejanía infinita.

¿Y qué decir de la composición de fantásticas fotografías, como las de Cartier-Bresson tan sencillas en apariencia?, esquemáticas y lógicas, captadas en un instante por un avezado ojo, experto y calculador, al que no se le escapa detalle de las mágicas matemáticas, de la arquitectura de los emotivos instantes.

Por fin comienzo a entender…, esa poderosa manía de buscarle tres pies al gato, rastrear para encontrar el trébol de cuatro hojas y deshojar margaritas… o quedarme literalmente embobada contando los brotes verdes de las ramas atrapadas por las lunetas del coche… El número Fi, ese gran desconocido, permanece allí escondido, en la disposición de las ramas, en la distribución de las hojas, en el bulbo de las plantas, en los capítulos del girasol, en la concha de los caracoles, en los garabatos que trazo los días de aburrido tedio en las blancas servilletas, formando la enigmática espiral a la que mi insomne mano le atribuye una salida.

Hasta siempre número Pi, te cambio irremediablemente por el número de oro, aunque es menos sonoro, me resulta fascinante, igualmente irracional, más etéreo, y a la vez tan terrenal, tan cercano y poderoso, 1, 618033… que cuando es multiplicado da como resultado la perfecta proporción.

No se me ocurre mejor final que proclamarte patrón de las modestas fiestas del infinitésimo fragmento que constituye mi existencia en el vasto universo, va por ti divino Fi.

A. Ferri

* Fotografía: “The var department”. Cartier-Bresson