Madrid es sólo un barrio de Pekín

siganme

He oído decir que Madrid es sólo un barrio de Pekín

y que el llanto de un minino es igual al producido por un niño

y a Cabral, la gran verdad, el capitalismo consiguió

lo que el comunismo no logró  … que seamos todos pobres

 

Y  Madrid lo he tanteado alguna vez, pie con pie,

con el mapa en la mano me he perdido por sus barrios,

incluso, aunque nada tenga  que ver -a Pekín creo que no iré-,

en Barcelona una vez me crucé con Adolfo Marsillach

y pensé: algún día quiero andar así, con gabán,

hablando sin parar, abstraído por completo

de los ruidos de los coches en la Diagonal.

Y fíjate que ayer confundí el maullido a mis espaldas

con el agudo llanto de un niño

cuando era el gato que a las ocho reclama

el pienso como me han acostumbrado.

 

He oído decir tantas cosas

y visto, lo que mis ojos han querido,

pero si hay algo que no acepto es que

apelen a la ética y sean tan retorcidos

aquellos que no la tienen, ni decencia ni estética

abriendo los corazones a golpe de fotograma

que de todos es sabido quien origina las guerras

y quien abre y cierra las puertas

que si al campo quieren poner candados

al Mediterráneo no digamos.

 

He leído por ahí que La Gran Muralla se puede

ver desde la Luna pero, mira que, por no mentir:

casi me lo creí.

 

Asun Ferri

 

* Detalle de la fotografía “Síganme” de Wang Qingsong.

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Cancelación


06_Joe_Webb_Sleepydays

Es una mañana más de vuelta hacia la rutina

aquella que velará adormeciendo consciencias

mandando esa voz a callar que clama por injusticias

con lo ocupado que estás y tantos problemas que tienes

no te puedes preocupar de las desgracias del mundo.

Trabajas durante el año y luego te puedes pagar

unas buenas vacaciones en destino tropical:

¡que lata lo de lo guerra! con esas playas de ensueño,

me han dicho que se suspende el viaje organizado

que habíamos contratado, resulta que los muy bárbaros

lo pasan a tiro limpio, bomba va y bomba viene,

menuda manera que tienen de estropear los idilios.

Igual nos vamos en barco, en un crucero de esos,

y plantamos una pica pisando en manada un puerto

que de puertas para adentro, cada uno que se apañe

que yo a nadie molesto, está el mundo muy revuelto

y no hay quien arregle esto.

 

A. Ferri

 

* Collage surrealista de Joe Webb

Economía

 

economia-sostenible

 

Curiosa palabra, economía, cuando se trata de ahorrar en salarios productivos, incitando a malgastar lo poco que se nos paga, para así poder acumular montañas de beneficio. Curiosa palabra, economía, que se basa en destruir la riqueza de un planeta, contaminar el aire y los ríos, agujerear las entrañas y extraer los minerales, explotar a los animales. Poderosa disyuntiva, creer que somos iguales, si todos iguales fuéramos no existirían las guerras. Están aquellos que creen que el mundo nació para ellos, y luego aquellos que piensan que está para compartirlo. Los primeros son los que exclaman: ¡qué ilusos son los segundos!, los segundos, que los primeros quizás no tienen remedio.

Todo son palabras vanas, el silencio nos espera, la música es ese pleno momento de vacío entre dos notas, el cante hondo el latido de nuestro corazón, que llora desconsolado sin comprender la razón, la razón de la existencia, los misterios de la vida, matemáticas del universo, compás de la geografía, anatomía del mundo, filosofía, arte, poesía… materias pronto desterradas de todos los planes de estudio por la práctica y cruel economía.

A. Ferri

Mirillas telescópicas

democracia-rifle

¿Qué es la memoria de una generación?

¿Quién baraja los recuerdos?

¿Quién impide que se abran las cunetas y abracemos a los nuestros?

¿Quién publica, discrimina, difunde y crea opinión?

¿Dónde enterramos  los sueños, el coraje y el valor?

 

Estamos a tan sólo un respiro de una lucha fratricida,

del hambre y del dictador.

Nos colaron democracia, movida, drogas y rock and roll,

progreso, desarrollo y neoliberalismo a go gó,

a cambio de anestesiarnos, complacientes y creídos

en el gran sueño español.

 

Las torres despedazaron,

las estatuas derribaron,

bibliotecas incendiaron,

de vallas nos rodearon

para proteger nuestro estatus

de la amenaza exterior,

compramos nosotros mismos

pantallas multicolor

para huir de  la miseria

que avanza a nuestro alrededor.

La carcoma ya corroe

nuestra nariz de Pinocho.

 

Las balas de la economía

silban a nuestro alrededor

y seguimos ateridos,

más muertos que vivos,

mendigando un bocadillo

para volver al caparazón.

 

De nuevo emigran nuestros hijos,

mientras ellos se reparten

lo que queda del cortijo.

Ya está sentenciado el futuro,

ya está borrado el pasado,

el juicio está amañado,

la condena inapelable:

nos disparan con mirillas,

sin mirarnos a la cara,

ahora desde los escaños.

 

La supuesta democracia

hace poco fue entregada

en flagrante coalición

tras un amigable apretón.

¡Tan ciegos estamos

para seguir ésta farsa!

 

A. Ferri