Otro ángulo

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En éstos días han brotado las hojas del álamo blanco, ahora se proyecta la sombra de sus ramas sobre el granulado gris de cemento, blanquecino y luminoso por el sol, al fondo las copas de los naranjos en flor, masa verde punteada en azahar recortada sobre las violáceas montañas.

Me recuerda un día, también de primavera, saliendo de la oscuridad del garaje, subiendo la empinada rampa, y la poderosa luz que proyectaba la sombra de las hojas de los árboles de mi barrio sobre la vieja pared enladrillada del antiguo convento, más o menos a la misma hora de la tarde que hoy.

En un pestañeo la imagen desapareció, ahí está de nuevo, los rayos inciden con otro ángulo, todo cambió, ¿o tal vez cambié yo?

A. Ferri

 

* Imagen: Se busca sombra de un árbol proyectada en una pared. Trabajo fotográfico El Aleph

https://joanamatallana.wordpress.com/…/…/29/el-aleph-200608/

“… Alguna vez que hayáis sido felices o desdichados en grado sumo, algún momento en el que hayáis tenido absoluta consciencia de vosotros mismos, ¿habéis sentido que vuestro momento, maravilloso o descorazonador, da igual, era solo una capa más en un enjambre de circunstancias absolutamente sincronizadas con el vuestro? Capas y capas de instantes de todas las naturalezas sucediendo al mismo tiempo: millones de de millones de vidas, millones de sentimientos, de sensaciones moviendo a millones de almas en un mismo instante.”

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El instante

reloj

Sólo un rato más,
un momento…
enseguida vuelvo,
en cuanto hilvane
un pensamiento.

Necesito unos minutos,
quizá doce, quizá diez…
casi un cuarto
o media hora,
así… sola.

Una hora,
otra más,
¿dónde están?
las quisiera acaparar.

Laten como los segundos
las arterias y las venas,
distribuyendo palabras
dictadas por la razón,
donde se instaló por siempre
abecedario, tinta y papel,
creyendo dar así sentido
al vacío que se intuye debe ser,
conseguir aprehender el instante,
sintiendo que, tal vez por allí se cuela
lo más parecido a la eternidad.

Horas, minutos, segundos…
desfilan armoniosamente,
modestos y consecuentes,
se desvisten de relevancia,
deslizándose con paso firme,
sabedores de su estirpe.

Únicos protagonistas,
a veces despiden los siglos,
recientemente milenios,
les rendimos reverencia,
con la incoherente ocurrencia
de brindar sin renuencia,
su comienzo y su final.

A. Ferri

A corazón abierto

acantilado

 

Ando por un precipicio,

ando por un cortado,

camino mirando abajo,

sin fijar el horizonte,

sólo las olas bravas

que rompen el acantilado.

 

Invoco palabras vanas,

que acicalen mi lamento,

el quejido, el desaliento.

El esfuerzo es sobrenatural,

si no quema en mi interior

el chispazo o la intuición.

 

En vano los he llamado,

me hacen oídos sordos,

demasiado has complicado

los instantes, los momentos,

pues ya no eres dueña de ellos,

andan junto a ti de puntillas,

en silencio,

queriendo no molestar

al terror infundado

a algo tan sencillo

como una operación

a corazón abierto.

 

A. Ferri