Déjà vu

déjà vu

El presente es un pez escurridizo que se escapa de las manos enfundadas en guante de cirujano. Es una onda en el agua del barreño donde chapoteabas de pequeño. Es el beso adolescente, ardiente, con frescor de menta grabado por siempre en algún resquicio de tu mente.

El presente es todo el tiempo del mundo, donde nacen infinitas posibilidades, aquellas que vuelan hacia planetas de ensueño como globos que contienen el aliento de tus anhelos. Y la mente, tan racional y coherente, cae postrada ante la daga que anticipa sensaciones ya vividas, clara intuición que se muestra sin lugar a refutación: “ésto ya lo he vivido yo”, ¡cómo no! las improntas fugaces, las que juegan a los guiños, no se dejan atrapar, pertenecen a la eternidad, disfrazándose de azar o mera casualidad simulan el espejismo de posibilidad de elección.

A. Ferri

 

* Imagen: Déjà vu and her euphonical prisms de Deedee Cheriel

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Autoengaño

polaroid

Ya no hay faro ni guía que ilumine los caminos,

es el día enmarañado un circunloquio continuo,

y la noche no da pistas, ni escupe respuesta alguna.

Ahora tanteas senderos, sopesando los centímetros

de tu paso un pie tras otro, vigilando de reojo

las escondidas trampas de ingeniosos artefactos

que cuelgan en las maquinarias de los astros.

.

Tercamente obedeces la rutina,

¡no te resistas! sólo hay una diferencia:

en el circuito ovalado al que andas amarrado

distinguiste que la liebre era autoengaño,

un galgo afortunado que igualmente corre tras ella

con el empeño absurdo de desenmascararla.

.

Durante la carrera, aún sin atisbar la meta,

plegaste velas, soltaste amarras,

desprendiéndote del peso que te hacía sentir ligero

desechando los impulsos, genios locos, ideas idas,

que en el último minuto lanzaste a la papelera

con alarde de puntería antes del final del juego.

.

Los instantes son paréntesis, espacios en blanco

del bloc de notas repleto de tareas ilusorias,

después de… estaré bien,

cuando termine… volverá el sosiego,

el día tal… encontraré la paz…

Calma, paz, tranquilidad…

viene y va, junto con irritación,

renuncia  sin rendición,

buscando siempre algo mejor,

fotografías ciegas disparadas con Polaroid.

.

A. Ferri

… no es un cuento de hadas

hadamadrina

Como comer sin hambre es pasar por la vida de puntillas amortiguando los pasos,
como almohadillas de gato tiene en la palma de la mano y la suela de los zapatos,
como altavoz median dos azules ojos y la larga cabellera dorada de princesa
que mima lánguida a sus setenta y dos…
Buen intento ofrecer buen aspecto, mas purpurinas y brillos sólo acentúan el sufrimiento
enmascarado con la enorme bolsa de medicamentos:
diabetes, hipertensión … son tan sólo la expresión,
el quid de la cuestión no lo puede curar el doctor:

“Como una olla a presión salta errático el corazón pues la razón, ya fue y volvió,
su dictado ya dejó, de nada sirve la intuición sin intención, hay que pasar a la acción.
La vida no es un cuento de hadas, ni tampoco de princesas frustradas”

A. Ferri

Transición

otoño

Celebra la transición,
celebra el paso entre dos…
entre dos estaciones,
entre la luna y el sol.

Hagámosle una fiesta al cambio,
lancemos monedas al aire,
apura la copa y,
con un movimiento certero,
estréllala contra el suelo.

No cejes en tu empeño,
sigue buscando el tesoro,
lo hallarás en tu interior,
ayúdate de las señales,
guíate por tu intuición.

Interpreta el mundo a tu manera,
imponte esa obligación,
no sirve cualquier aproximación:
sólo aquella que, verdaderamente,
salga de tu corazón.

A. Ferri